DINÁMICA DEL MAPA DE CONTEXTO
El mapa de contexto es una herramienta extremadamente útil para alinear a un equipo en un proceso de definición de una estrategia de futuro. Su valor radica en que permite analizar colectivamente la evolución desde el pasado hasta el momento presente, proporcionando una visión compartida.
OBJETIVOS
Juego para alinear a todos los participantes de un taller o actividad de transformación organizativa
NÚMERO DE JUGADORES
de 5 a 10 participantes
60 – 120 minutos
OBJETIVOS
Al facilitar esta comprensión común, el equipo puede identificar patrones, oportunidades y riesgos, y así tomar decisiones estratégicas más informadas. Además, el mapa de contexto sirve como base para proyectar escenarios futuros, establecer prioridades y diseñar acciones concretas que estén alineadas con la visión deseada.
APLICACIÓN PASO A PASO
El facilitador debe preparar la dinámica de antemando para que el equipo pueda desarrollar las ideas:
- Preparar una pared con seis hojas de tamaño grande DinA0 o similar, en un formato de dos filas y tres columnas.
- En la hoja central superior dibuja la organización sobre la que se está trabajando. Puede representar un edificio o el mundo para simbolizar un mercado global.
- En la misma hoja, representar las fuerzas que pueden impactar, como factores políticos o clima económico.
- En las hojas adyacentes, representar las fuerzas que vienen por parte de las tendencias del momento. Detallar el tipo de tendencias a trabajar (consumidor, globales, etc.).
- En las hojas inferiores dedicar el espacio a factores tecnológicos, necesidades del cliente e incertezas.
- Presenta el mapa a todo el equipo y explica el objetivo de completar todo el mapa con notas adhesivas. Empezar con el funcionamiento actual de la organización.
- Continuar con las tendencias. Presentar el resultado de las tendencias consideradas y continuar con el resto de los factores.
Al finalizar se procede a compartir las ideas clave con todo el equipo.


CONCLUSIONES
El mapa de contexto es una herramienta que ayuda a que todas las personas de un equipo partan de una comprensión compartida antes de empezar a trabajar sobre un problema. Su objetivo no es buscar soluciones de inmediato, sino detenerse a observar y describir el entorno en el que ese problema existe, así como su alcance.
Mediante un trabajo colaborativo, el equipo incorpora diferentes miradas para identificar los factores internos y externos que influyen en la situación. Este proceso permite hacer visibles supuestos, condicionantes y elementos del contexto que, en muchos casos, permanecen implícitos o no se cuestionan.
Al finalizar el ejercicio, resulta clave recopilar y sintetizar toda la información generada para construir un relato compartido. De este modo, el grupo se asegura de que todas las personas están “en la misma página” y cuentan con una base común desde la que empezar a trabajar de forma coherente y alineada sobre el problema planteado.
Por su sencillez y potencia, el mapa de contexto es especialmente útil como ejercicio inicial cuando se trabaja con equipos multidisciplinares que no colaboran habitualmente entre sí y que deben coordinarse en un taller o en la resolución conjunta de un problema.